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El tiempo
pasa, incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento
de las manecillas del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar
detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos
extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa... Incluso para mí.
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